Museo La Salle de Barquisimeto

Mamíferos: ANATOMÍA INTERNA Tegumentos: En la epidermis llevan los pelos y en la dermis una capa conjuntiva, otra adiposa y una serie de glándulas. Estas son sebáceas, sudoríparas y mamarias. Las glándulas sebáceas están distribuidas por toda la piel; en la base de los pelos segregan grasa que lubrica el pelo. Las glándulas sudoríparas segregan un líquido, producto de la excreción de la piel, y regulan la temperatura del cuerpo. Las mamarias son unas glándulas tubulosoalveolares que desembocan en los pezones. Están muy desarrolladas en las hembras y segregan leche en la época de crianza de sus pequeñuelos, pudiendo ser uno o más pares en posición pectoral, ventral o inguinal.
Esqueleto: El cráneo es voluminoso y de estructura muy sólida y se articula con el atlas por los cóndilos occipitales. En el cíngulo torácico, el coracoides se suelda con la escápula para formar el omóplato. Se forman siete vértebras cervicales, que constituyen un cuello muy potente.
Dentición: La mayoría poseen dientes insertos en unos orificios de los maxilares o alvéolos dentarios. Existen distintos tipos de dientes: incisivos, cortantes; caninos afilados; premolares y molares, aplanados y masticadores. El tipo de dentición determina los distintos órdenes de Mamíferos, pues está relacionado con el tipo de alimentación. Debido a ello se establecen unas fórmulas para simplificar el estudio. Son las fórmulas dentarias, que constan de un quebrado en el que se coloca en el numerador el número de dientes de cada tipo por el orden reseñado, que el animal tiene en la mitad de la mandíbula superior, y en el denominador, lo mismo respecto a la mandíbula inferior. Veamos la fórmula dentaria del hombre adulto:
2, 1, 2, 3
2, 1, 2, 3
Esto significa que tiene dos incisivos, un canino, dos premolares y tres molares en la mitad de la mandíbula superior; lo mismo en la mitad inferior.
Los Mamíferos poseen dos denticiones a lo largo de la vida: de leche y definitiva. La fórmula dentaria del niño es:
2, 1, 2, 0
2, 1, 2, 0
Sistema muscular: Destacan en él los músculos de las extremidades, que son muy voluminosos, y los maseteros, para la masticación y el diafragma.
Aparato digestivo: Consta de la boca con labios y una lengua musculosa y el tubo digestivo completo. Posee glándulas salivares, hígado con tres lóbulos, páncreas y bazo.
Aparato respiratorio: Es pulmonar y se caracteriza por la formación de alvéolos pulmonares y por estar protegido por la pleura. Existe, además, un músculo respiratorio importante, el diafragma, que divide el tronco en tórax y abdomen.
Aparato circulatorio: Posee un corazón con dos aurículas y un ventrículo y una aorta única. La circulación es doble, completa (fig. 169).
Aparato excretor: Consta de dos riñones con dos uréteres que conducen a la vejiga de la orina, donde se acumula ésta, que será expulsada al exterior por la uretra.
Sistema nervioso: El encéfalo alcanza un gran desarrollo, los hemisferios cerebrales y el cerebelo se extienden sobre el resto. En los Mamíferos superiores, los hemisferios cerebrales se repliegan para aumentar su superficie, formando circunvoluciones cerebrales.
Órganos de los sentidos: Los ojos son muy perfectos; el olfato, en algunos, está muy desarrollado; el gusto, el tacto y el oído, que presenta sus tres regiones con orejas y la cadena de huesecillos del oído medio.
Aparato reproductor: Consta en el macho de dos testículos, que se alojan en sendas bolsas, cuyos conductos desembocan en la uretra. En la hembra, los dos ovarios van a parar, por sendos oviductos, a un órgano musculoso, o útero, que desemboca próximo a la uretra, pero independiente de esta, en una zona externa o vagina. No todos los Mamíferos tienen útero (figura l84).
Reproducción: Existen tres tipos, en tres grados, que difieren entre sí hasta en el tipo de huevo. Éstos son:
1. El oviparismo, representado por los monotremas, de huevos voluminosos, con un desarrollo prácticamente igual al de las Aves. La hembra posee cloaca y carece de útero.
2. El ovoviviparismo, representado por los marsupiales. Los huevos son pequeños, con poco vitelo germinativo, hay ruptura del huevo y los embriones continúan su desarrollo en el útero, pero sin unirse íntimamente a él. Nacen en un estado muy atrasado.
3. El viviparismo, representado por los placentarios, cuyo desarrollo es el más interesante. El huevo es alecito (carece de vitelo germinativo) y se recubre de las mismas envueltas amnióticas que las Aves, el amnios, el alantoides y la serosa (fig. 94), pero éstos se transforman, pues al no contar el embrión con el vitelo nutritivo, deberá alimentarse a expensas de la madre. La serosa y el alantoides se sueldan formando una envuelta muy vascularizada llamada corión, que se sujeta por unas papilas a las paredes del útero y constituye un órgano cubierto de una red capilar llamada placenta. En ella se ponen en contacto los vasos sanguíneos de la madre con los del feto para la nutrición de éste. La placenta no sólo facilita el alimento al feto, sino también el oxígeno que necesita y llevará a los riñones de la madre los productos de su excreción. La placenta supone un adelanto extraordinario que asegura la supervivencia de la cría, protegida en el cuerpo de la madre.
Los Mamíferos poseen desarrollado, al igual que las Aves, el instinto paternal, pues cuidan y protegen solícitamente a sus crías durante un cierto tiempo.